Perdida en la imaginación ..
viernes, 3 de agosto de 2012
REALIDAD
Que no hay monstruos en el armario, ni los reyes magos te vigilan para ver todo lo malo que haces. Sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. Créeme, que he aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor. Que un baño de agua fría a veces sienta tan bien como uno de agua caliente. Que el mundo está plagado de personas agradables, y a la vez, de personas que no merecen ser llamadas personas. Ahora sé que no hay calcetines para el pie izquierdo, ni para el pie derecho. Que los tacones a las cuatro de la mañana en una fiesta, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas.
Odio tu sonrisa. Rectifiquemos: odio tu increíble sonrisa. La odio porque cuando sonríes, me vuelvo totalmente impotente. Impotente por no ser capaz de apartar mi mirada de ella. De ti. No sé cómo lo haces, pero eres capaz de volverme loca con tan sólo un movimiento y es algo ilógico porque yo no soy una persona que se sorprenda a la mínima. Es más, creo que hasta soy difícil de sorprender, pero tú...tú eres diferente. Lo cambias todo. Me cambias. Sacas todo lo bueno de mí y haces que las imperfecciones sólo parezcan pequeños añadidos. Entonces, me entran unas ganas enormes de besarte, de besarte sólamente para comprovar si en definitiva, eres real.
Todos y cada uno de ellos.
No me puedo creer que para unas cosas seamos tan valientes y para las más simples no podamos gesticular ni una palabra. Que seguramente tendremos algo más de coraje después de unas cuantas copas de más o de meditarlo. Que no solemos hablar de ello como una cosa normal, que simplemente lo mantenemos en secreto. Pero en mi opinión, decir a alguien que te encanta no debe ser ningún miedo, creo que es de lo más bonito del mundo y que habría que disfrutar día a día de poder hablar sobre ello. No es nada del otro mundo, y ten claro que sí yo te quiero, te lo diré todos los dias.
Bésame el cuello, sácame de mis casillas y luego abrázame.
Mójame de sal. Tiéndeme en la cama de tus agonías. Píntame de rosa, o mejor de rojo pasión. Ponme un poco de naranja angustia y de calma color azul. Sírveme el arcoiris para desayunar. Métete conmigo en la bañera, y enciende una vela bajo el agua. Pásame el jabón y déjame frotarte la espalda. Con energía, hasta que la piel se te desprenda. Sumérjete. Deja que la espuma te entre en los ojos. Ronca tanto como antes. Escúpeme en la cara, pero cuando esté mirando. Compórtate como un crío. Retuérceme de impotencia, y dame una bofetada cada vez que te sonría. Ponme seria. Hazme reír. Búscate las cosquillas. Abre el agua fría y deja de respirar. Pero solo por un segundo. Saca la cabeza por la ventana y vomita mis entrañas. Límpiate la sangre de la boca entre mis brazos. Quémame las pestañas. Sácame un ojo, pero vuelve a dejarlo luego como estaba. Cámbiame de forma. Házme débil. No vuelvas a tocar ni una cucaracha de nuestro nido de amor. Déjalas correr. Afínate la voz. Haz del verbo amar un participio. Y del "me haces", un "me hago". Recuérdame cuando todo era perfecto. Y, claro, pégame una bofetada. Trágate las palabras mientras te lleno las manos de grapas. Muérdeme las uñas. Cómetelas. Yo te tiraré del pelo. Róbate la nariz. Pellízcate la mejilla. Grítame al oído y déjame sin sentido. Redúceme a cero. Espéra a que me ponga de puntillas, y saque de la nada un bote de insecticida, para matarte lentamente. Exclámame un interrogante. Pregúntame una exclamación. Aunque no obtendrás respuesta. Atízame con el mantel. Lléname de tomate; yo calentaré las patatas en el microondas. Sólo te daré una. Bueno, no, un mordisco de una. Y sin salsa, porque no alcanzas a mi cuerpo desde donde estás. Empáchate de mi ridiculez. Sóplame la envidia. Ráscame la cabeza como si no supieras lo que haces. Vete a cazar piojos y regálamelos para mi cumpleaños. Entrégame un guiño. Envuélveme en mentiras. Dime cuanto vales. Hazme creer que no te importo, para que sea yo quien te busque. Ignórame. Quédate con las manos vacías. No hables bien de mí. Ponme verde. Pero no dudes en pararte a verme cada vez que me sientas pasar. Cuéntame un cuento que no tenga final feliz, arrópame y dame un beso de buenas noches. Deja la luz encendida y ni se te ocurra cerrar la puerta. Que no se te olvide mirar bajo mi cama. No aparezcas en mi mente mientras esté dormida. Ni mientras no lo esté. Tíñeme de negro a blanco. Llena un poco el vaso para que esté por la mitad. Avísame cuando necesites un paraguas, y te llevaré una sombrilla. Rota, sucia, llena de telarañas. Llámame gorda; dime lo ordinaria que te parezco. Vuélveme vieja. Sácame las arrugas. Tapa mis ojeras con mierda marrón. Abre la ventana cuando esté lloviendo. Friégame los platos con lejía. Envenéname cada vez que puedas. Véndame los ojos y dime que me recueste. Sacúdete un pie como si se te hubiese dormido. Pégame una patada. Rómpeme las costillas y finge que haya sido un accidente. Grítame cuando no puedan oírte. Cúlpame de acoso. Pídeme perdón. Cósete una cremallera entre los labios. Vete con alguien que te llene por momentos, pero dime que me quieres antes de irte. Luego vuelve, y dime que fue un error, pero sigue haciéndolo de vez en cuando. Cámbiame el colirio por anís. Úntame de mantequilla y cocíname a fuego lento. Sílbame un poema. Cántame un desacuerdo. No me mates, si no es a besos. No vengas a verme si no es con una flor. No saborees el calor que nunca fue tuyo. Márchate tan rápido que no me de tiempo a seguirte, y sólo pueda dejarme caer. No avises; nunca regreses. No conserves mis recuerdos si no tienes ninguna razón. Aliméntame de dudas. Mándame una batalla de deberes incumplidos. Date la vuelta y asegúrate de que ya no estoy. Fíate, pero no dudes un instante de que me llevas en un ayer que ya no puedes borrar. Somos pasado.
domingo, 25 de marzo de 2012
Seré yo quien pinte de colores tus días más negros, y quien le dibuje una sonrisa a tu cara cuando parezca un mar de lágrimas. Seré yo quien te dé calor cuando más frío tengas, y quien te cuide cuando más lo necesites. Seré yo quien caminará a tu lado siempre, pase lo que pase y le pese a quien le pese. Seré yo quien te abrazará al ver una película de miedo, o la que compartirá su helado contigo. Seré yo quien baile contigo bajo la lluvia, y con quien cantes para que se vaya el sol cuando ya está de más. Seré yo a la que le sacarás fotos cuando duerma, sin que lo sepa. Seré tu niña bonita, tu dulce princesa. La reina de tus labios.
jueves, 22 de marzo de 2012
Llega un día, en el que nada te sorprende... hasta que por fin algo lo hace.
Ese algo no te sorprende simplemente, si no que te que te cambia la vida de repente, llegando sin avisar. Nadie te dice que ese cambio sea bueno o malo.. pero temes perderlo todo al decir adiós a todo lo que todavía no estás dispuesto a dejar atrás. No te engañes, no estás preparado para hacerlo. Pero no hay otra opción, si te niegas a hacerlo, dañas a esa persona que ha estado luchando por ésta oportunidad, y no es hora de ser egoístas, hay que pensar en los demás. No hay otra, es hora de mirar adelante, aún que haya gente que te dejes atrás a la que necesites más que a tu propia vida, gente a la que echarás de menos a todas horas, gente a la que podrías agradecerle todo durante horas sin cansarte.. gente a la que amas y a la que te llevarás contigo a cualquier rincón del mundo. 15 años con vosotros. Os llevaré conmigo, allí donde vaya.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Uno de los finales más tristes que yo jamás leí es el final de Peter Pan. El tiempo pasa, y pasa para todos. Wendy crece y se hace toda una mujer, y tiene una niña que se parece a ella cuando se escapaba con Peter Pan... Una noche, pasado mucho, mucho tiempo desde la última vez que se vieron, Peter Pan irrumpe en la habitación de Wendy para buscarla, para llevársela de nuevo a Nunca Jamás, pero el tiempo no pasa en balde, Wendy no es una niña... Cuando él le dice: "Vengo por tí", ella le dice: "¿no ves la luz?".Porque ver la luz supone enfrentarse a la jodida certeza de que hemos crecido, alguien entró de golpe a la habitación y encendió la luz, y nos dimos cuenta de que casi no quedan niños, de que negamos el derecho a la infancia a los que la merecen, si Peter Pan viniera a buscarnos, no den la luz, no vayan a descubrir que hemos traicionado y hemos crecido demasiado.
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