viernes, 3 de agosto de 2012
Bésame el cuello, sácame de mis casillas y luego abrázame.
Mójame de sal. Tiéndeme en la cama de tus agonías. Píntame de rosa, o mejor de rojo pasión. Ponme un poco de naranja angustia y de calma color azul. Sírveme el arcoiris para desayunar. Métete conmigo en la bañera, y enciende una vela bajo el agua. Pásame el jabón y déjame frotarte la espalda. Con energía, hasta que la piel se te desprenda. Sumérjete. Deja que la espuma te entre en los ojos. Ronca tanto como antes. Escúpeme en la cara, pero cuando esté mirando. Compórtate como un crío. Retuérceme de impotencia, y dame una bofetada cada vez que te sonría. Ponme seria. Hazme reír. Búscate las cosquillas. Abre el agua fría y deja de respirar. Pero solo por un segundo. Saca la cabeza por la ventana y vomita mis entrañas. Límpiate la sangre de la boca entre mis brazos. Quémame las pestañas. Sácame un ojo, pero vuelve a dejarlo luego como estaba. Cámbiame de forma. Házme débil. No vuelvas a tocar ni una cucaracha de nuestro nido de amor. Déjalas correr. Afínate la voz. Haz del verbo amar un participio. Y del "me haces", un "me hago". Recuérdame cuando todo era perfecto. Y, claro, pégame una bofetada. Trágate las palabras mientras te lleno las manos de grapas. Muérdeme las uñas. Cómetelas. Yo te tiraré del pelo. Róbate la nariz. Pellízcate la mejilla. Grítame al oído y déjame sin sentido. Redúceme a cero. Espéra a que me ponga de puntillas, y saque de la nada un bote de insecticida, para matarte lentamente. Exclámame un interrogante. Pregúntame una exclamación. Aunque no obtendrás respuesta. Atízame con el mantel. Lléname de tomate; yo calentaré las patatas en el microondas. Sólo te daré una. Bueno, no, un mordisco de una. Y sin salsa, porque no alcanzas a mi cuerpo desde donde estás. Empáchate de mi ridiculez. Sóplame la envidia. Ráscame la cabeza como si no supieras lo que haces. Vete a cazar piojos y regálamelos para mi cumpleaños. Entrégame un guiño. Envuélveme en mentiras. Dime cuanto vales. Hazme creer que no te importo, para que sea yo quien te busque. Ignórame. Quédate con las manos vacías. No hables bien de mí. Ponme verde. Pero no dudes en pararte a verme cada vez que me sientas pasar. Cuéntame un cuento que no tenga final feliz, arrópame y dame un beso de buenas noches. Deja la luz encendida y ni se te ocurra cerrar la puerta. Que no se te olvide mirar bajo mi cama. No aparezcas en mi mente mientras esté dormida. Ni mientras no lo esté. Tíñeme de negro a blanco. Llena un poco el vaso para que esté por la mitad. Avísame cuando necesites un paraguas, y te llevaré una sombrilla. Rota, sucia, llena de telarañas. Llámame gorda; dime lo ordinaria que te parezco. Vuélveme vieja. Sácame las arrugas. Tapa mis ojeras con mierda marrón. Abre la ventana cuando esté lloviendo. Friégame los platos con lejía. Envenéname cada vez que puedas. Véndame los ojos y dime que me recueste. Sacúdete un pie como si se te hubiese dormido. Pégame una patada. Rómpeme las costillas y finge que haya sido un accidente. Grítame cuando no puedan oírte. Cúlpame de acoso. Pídeme perdón. Cósete una cremallera entre los labios. Vete con alguien que te llene por momentos, pero dime que me quieres antes de irte. Luego vuelve, y dime que fue un error, pero sigue haciéndolo de vez en cuando. Cámbiame el colirio por anís. Úntame de mantequilla y cocíname a fuego lento. Sílbame un poema. Cántame un desacuerdo. No me mates, si no es a besos. No vengas a verme si no es con una flor. No saborees el calor que nunca fue tuyo. Márchate tan rápido que no me de tiempo a seguirte, y sólo pueda dejarme caer. No avises; nunca regreses. No conserves mis recuerdos si no tienes ninguna razón. Aliméntame de dudas. Mándame una batalla de deberes incumplidos. Date la vuelta y asegúrate de que ya no estoy. Fíate, pero no dudes un instante de que me llevas en un ayer que ya no puedes borrar. Somos pasado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario